Iriomote Island - Ph. Michikusaya

Hola, Ha pasado como una eternidad desde el último blog, dije que escribiría todos los días y sí que se siente un poco mal no haber cumplido con lo dicho, pero espera (antes de que empieces a juzgarme) no es que me lo haya pasado panza pa`rriba, tuve otras prioridades y la cuestión es que sigo ausente de las redes quemando neuronas dentro de mi estudio y viajando por lugares llenos de vegetación buscando inspiración.Tengo cientos de cosas que quiero hacer y tantas otras que me están haciendo ruido que necesitaba un momento para ajustar un poco este embrollo. Parece que los cajones llenos de ideas se abrieron todos al mismo tiempo, se mezclaron y se entreveraron, mi mente va yendo y viniendo entre temas con pianito y voz, temas con sonidos de la jungla y hummings, guitarrita simple con voz, canciones con elementos digitales, quiero experiementar todo y ando en el proceso de probar todo lo que aterriza en mi mente; mis días se resumen en ir a caminar, grabar, borrar, grabar de nuevo, cagarla cien veces, averiguar que ocurrió, volver a intentar, escuchar las infinitas notas de voz, trabajar los temas y así, muchas ideas pasando por mi cabeza en un segundo, todo mezclado e ilegible, escribir letras, estudiar parámetros de grabación, mezcla, elección de plug-ins interminables, todo esto me encanta! pero es un poco difícil meter en el coco tanta información sin aplicrlo, así que como jamás dejas de aprender este tema, ya me puse manos a la obra, pero con qué empezamos?… nos vamos con lo que más tranquilidad me daba.

Así como les contaba más arriba, me fui a la isla Iriomote, me hospedé ahí con todos mis instrumentos después de terminar toda una temporada de trabajo y sin hacerme mayor expectativa. En primera instancia el lugar era muy calmado y tan pronto como llegué pude percibir una frecuencia totalmente diferente, no lo esperaba pero mi alma sintió una paz extraña, una tranquilidad que no podía describir con palabras, cada vez que intentaba describiro sonaba tan cursi o muy espiritual, así que mejor me quedé en silencio y me dediqué a sentir. Un buen amigo que trabaja como guía en la isla nos contaba que conforme pasaban la horas, el sonido de todo el ecosistema iba cambiando, esto me pareció muy interesante y decidí grabar el ciclo de los sonidos que se oyen en la isla. Tal como nos lo mencionó, el canto de los animales cambia de hora en hora, cada animal duerme y despierta en distinto momento, los búhos y las ranas cantan toda la santa noche sin parar, a primera hora de la mañana duermen, el sonido de los loritos y algunos pájaros van empezando a oírse, luego como a las 10am aparece el águila culebrera y las aves blancas; el canto agudo del águila es impresionante, ahora entiendo que sonido intentaban replicar con esos pititos de madera que suenan a alguna avecilla, es tal cual! Al atardecer se oye otro tipo de canto de pajaritos, las ranas van empezando a croar nuevamente, muchas veces se oye más fuerte el sonido de las olas, el viento y las fuertes lluvias, todos los días los sonidos, los paisajes y las sensaciones son distintas.

Bueno bueno, para no seguir palabreando tanto, recibí muchísima inspiración bonita de la isla, quedé enamorada de sus inmensos paisajes verdes, sus alimentos frescos recién sacaditos de la tierra, de su gente tan noble que incluso hasta piropos te regala en las tiendas. Iriomote me regaló mucha calma y tiempo para curar, me dio espacio para pensar e incluso también para no pensar en nada y me impulsó a reposar todo lo que fui sintiendo en músiquita.

Grabé todos los sonidos que pude, algunas tomas quedaron bien, otras demasiado ventosas o llegando a un “peak” muy alto, hay de todo en la grabadora pero claramente recolectaré las mejores tomas para que puedas escuchar y sumergirte en lo que fue este viaje!

Dame algo más de chance que lo estoy preparando con tanto cariño, te avisaré en cuánto lo tengo listo y espero lo puedas disfrutar tanto como lo estoy disfrutando yo (dancing).

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